Las compras de Navidad

En estas épocas del año, el consumo alcanza su momento culminante pero las personas no tienen en cuenta las consecuencias económicas y psicológicas que esto provoca.

La frustración por no poder comprar todo lo que se desea no nos permite disfrutar de las fiestas y de la familia. Es conveniente controlar el impulso de comprar e intentar vivir estas fechas de otra manera porque los bienes materiales no nos harán pasar mejor la Navidad. y eso incluye a los niños...

La compra compulsiva favorece la adquisición de productos que muchas veces son innecesarios o inútiles. El deseo de comprar aparece porque una parte de las fiestas está enfocada desde el consumo, lo que nos lleva a realizar compras innecesarias que seguramente en otras circunstancias no haríamos.

Consecuencias

Las compras compulsivas acarrean otras consecuencias para las que no siempre estamos preparados. El no poder regalar a familiares y amigos lo que desean puede suponer para el individuo un motivo de tristeza tan importante que fácilmente aparecerá la frustración.

Esta circunstancia afecta sobre todo a las personas más vulnerables y con una situación económica modesta, para los que ocupar y mantener un buen estatus social es fundamental. El no comprar alienta el deseo de hacerlo, pero no llega a frustrar. Ese sentimiento aparece más bien cuando las compras no cubren las expectativas. En el caso de los niños, el problema es aún mayor cuando el pequeño se convierte en el único de sus compañeros que no viste una determinada marca o que no tiene el último disco de su cantante preferido.

Convendría fomentar otros sentimientos para estas fiestas como la amistad o la espiritualidad y no el consumo desenfrenado de bienes materiales que no nos hacer ser mejores personas y sólo nos traen problemas económicos o una gran frustración por no poder adquirirlos.

Gastar con sensatez

Te damos algunos consejos para afrontar los gastos navideños de manera sensata y controlada:

- Elaborar un presupuesto previo con el límite del gasto que se puede realizar sin poner en peligro la economía doméstica o distinguir entre compras las justificadas y las que no lo están.

- Llevar una lista de los artículos que queremos adquirir y evitar comprar en momentos de euforia o desánimo, ya que determinadas situaciones psicológicas favorecen la compra irracional.

- Ser consciente de que la reducción en el precio de algunos productos no conlleva la reducción en el precio de todos, no dejarse llevar por las tentaciones, controlar lo que se gasta.

- Evitar las compras de última hora, cuando los precios están más caros y las aglomeraciones hacen que se hagan las compras de forma rápida y descuidada.