Los niños y el trato a los mayores

A nuestros hijos y niños pequeños debemos enseñarles a tratar a las personas mayores. En las sociedades modernas hay una tendencia negativa a tratar mal a los adultos y considerar que los mayores son un bulto que molesta y nada es más erróneo que eso.

La persona mayor aporta experiencia, formación y cultura a los más pequeños. El cariño y el respeto si no lo damos y enseñamos, es difícil que lo obtengamos en un futuro.

A continuación te damos algunas pautas para el trato que los niños deben dar a los mayores y que sirven, también, para su relación en general con los demás. Siempre será mejor un niño muy educado a uno que trata mal o no sabe comportarse adecuadamente. Recuerda que si aprende buenos modales desde niño, al crecer se comportará adecuadamente con total naturalidad porque lo habrá aprehendido.

- Hablar con respeto a todas las personas mayores, sean o no conocidos.

- Evitar las malas caras o hacer gestos cuando los mayores les dicen algo; por ejemplo: Les cuentan una historia, les dicen algún halago, o simplemente les hacen un gesto amable.

- Reprenderles cuando hagan críticas despectivas a la espalda.

- Recordarles que den siempre las gracias, por una propina, por una golosina o juguete que les han comprado y por cualquier otra cosa. A la hora de pedir, recordarles también que utilicen siempre 'por favor'.

- Comprensión: Hay que enseñarles a que admitan las pequeñas manías, etc. que puedan tener sus abuelos u otras personas mayores.

- Aprender a escuchar a los mayores: No importa si la historia se la han contado cien veces, la felicidad que para ellos supone, en la mayor parte de los casos, tener un público entregado merece la pena. Se puede, con mucho cuidado, recordarle al narrador que esa historia ya la saben, que les cuente otra.

- Hay que saludar cuando nos visitan o visitamos a otras personas. No se puede pasar sin saludar, como sino existieran. Lo mismo a la hora de despedirse.

- En algunos casos puede que necesiten ayuda para sentarse o levantarse, llegar hasta el coche, leer una letra demasiado pequeña para ellos, recoger algo que se ha caído al suelo, etc. Hay que estar siempre dispuestos y atentos.

- Ignorar: Ni cuando van de visita ni cuando vienen los abuelos u otras personas se puede permitir que los niños estén con la televisión encendida, jugando a la consola o simplemente 'desapareciendo' en cuanto hay la más mínima oportunidad. Es de mala educación ignorar a los invitados o huir de ellos. Si queremos que se vayan debemos decírselo de forma expresa: Salir a jugar al jardín, ir a su habitación, etc.

Enseñándoles normas de conducta y respeto nuestros hijos serán niños educados y respetuosos y se convertirán en adultos tolerantes y cívicos en el futuro.