Hiperhidrosis

La hiperhidrosis o transpiración excesiva se produce sin que tengan que presentarse otros factores que la desencadenen (calor, ejercicio) pero afectan mucho la calidad de vida de quien lo padece tanto en el aspecto físico como emocional, en las relaciones sociales preferentemente. En la actualidad se puede recurrir a productos tópicos y se puede, incluso, recurrir al uso de la toxina botulínica.

El sudor es un líquido salado producido por las glándulas sudoríparas cuya función es la de mantener la temperatura del cuerpo. Es por eso que, cuanto más calor hace, más se transpira, y cuando la transpiración se evapora de la piel reduce el exceso de calor. La cantidad de sudor de una persona depende de cuantas glándulas sudoríparas tenga y suele presentarse en axilas, pies o en la palma de las manos. Nacemos con, aproximadamente, dos a cuatro millones de estas glándulas, que se vuelven totalmente activas en la pubertad, siendo las mujeres superiores en número, que no en actividad.

Causas

La transpiración está controlada por diferentes sistemas neurológicos interrelacionados que van desde el hipotálamo hasta la médula espinal, los nervios periféricos y las glándulas sudoríparas, todos ellos interconectados por el sistema autónomo simpático. Aparte de producirse más sudor frente a temperaturas altas o como respuesta al ejercicio físico, también se transpira en respuesta a reacciones de vergüenza, ira o temor. Cuando la sudoración excesiva afecta a manos, pies y axilas se denomina hiperhidrosis primaria o focal.

Aunque, en la mayoría de los casos, no se conocen las causas que provocan hiperhidrosis, existen patologías que relacionan hiperactividad de las fibras simpáticas con un aumento de la respuesta periférica sudomotora. Esta forma de sudoración excesiva suele localizarse en zonas concretas del cuerpo, como son las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas, las regiones submamarias y las ingles.

La ansiedad, stress, fiebre, hipertiroidismo, menopausia, consumo de drogas, abstinencia de alcohol y las comidas condimentadas son algunas de las causas de la hiperhidrosis. En lo que se denomina 'sudoración gustativa', el consumo de alimentos como el queso y el chocolate están relacionados con la sudoración excesiva en cuero cabelludo y cara.

Tratamiento

Lo primero que debemos hacer es recurrir al dermatólogo y no estar probando 'remedios caseros' de dudosa eficacia. Existen numerosos tratamientos para resolver o reducir este trastorno. Una de las soluciones más sencillas es la aplicación de compuestos de sales de aluminio presentes en la mayoría de desodorantes comercializados. Debemos aplicarlos cuando la piel está bien seca después de una ducha más bien fría, antes de acostarnos.

Al inicio deben utilizarse cada noche durante unas semanas y después sólo dos veces a la semana. El problema está en los productos más concentrados ya que un uso habitual puede provocar reacciones cutáneas, especialmente en las axilas.

La opción más novedosa es la inyección subcutánea de toxina botulínica, que produce un bloqueo de la transmisión nerviosa con resultados alentadores sobre todo en hiperhidrosis axilar y palmar, aunque los dermatólogos advierten que no es definitivo y que hay que repetirlo de forma periódica.

En casos de hiperhidrosis axilar rebelde puede plantearse la extirpación quirúrgica de las glándulas sudoríparas mediante liposucción o extirpación del área afectada. La simpatectomía, de elección en casos de hiperhidrosis palmar y axilar intensa, es el tratamiento más radical. Consiste en la extirpación o electrocoagulación, mediante laparoscopia y bajo anestesia general, del ganglio simpático.

El efecto de la intervención es inmediato, con una eficacia del 90% que se mantiene a largo plazo. Aunque, en un elevado porcentaje, se da un fenómeno conocido por sudoración compensatoria, que es el cese en las manos pero el aumento en otras partes del cuerpo y que tiene difícil solución.