El yoga: Una práctica milenaria


El yoga y otras prácticas orientales están muy difundidas por todo el mundo y las realizan millones de personas, disfrutando de sus beneficios físicos y espirituales. Son prácticas que ejercitan el cuerpo, buscan la relajación y un equilibrio entre mente y cuerpo.

Esta práctica oriental se conservó y perfeccionó durante siglos por sabios yoguis (maestros del yoga) en la India. En sus orígenes excluía la idea de Dios, aunque en épocas más tardías se incluyó el sentido espiritual que se mantiene en la vertiente de autorrealización. Pero el yoga es, ante todo ciencia de la salud, comprendiendo el concepto de 'salud' en el más amplio sentido de la palabra.

El yoga no es una religión, una técnica de gimnasia o una filosofía, sino una disciplina que ordena el cuerpo y la mente.

Cuándo comenzar

Según los yoguis, lo ideal es comenzae con esta práctica durante la adolescencia, ya que así el cuerpo es capaz de alcanzar gran flexibilidad. No obstante, aseguran que cualquier edad resulta válida para iniciarse con éxito, ya que la flexibilidad es sólo uno de los componentes de las posturas o 'asanas' (cualquier posición que pueda mantenerse largo tiempo con comodidad).

Las diversas corrientes del yoga también coinciden en que conviene comenzar a practicarlo de la mano de personas verdaderamente preparadas para aprender las técnicas básicas. Se precisan tres o cuatro años, pero conviene adaptar el ejercicio del yoga al propio desarrollo y necesidades y practicar de manera individual en casa aunque se aconseja seguir en contacto con el profesor y aprender otros métodos que complementen el estilo propio.

Técnicas y métodos

Hay ocho ramas básicas pero los que han sido universalizados son las prácticas del Hatha Yoga (ejercicios físicos) y del Radja Yoga (ejercicios mentales).

El Hatha Yoga lo forman las normas psicofisiológicas para asimilar las prácticas internas del Raja Yoga, o normas de control, desarrollo y perfeccionamiento psicomental.

Hatha Yoga: 'Ha' significa sol y 'Tha', luna, y se refieren a que esta disciplina busca equilibrar las energías solar y lunar del organismo, que corresponden al lado derecho y al lado izquierdo del cuerpo, etc. Para lograr este equilibrio se utilizan las siguientes técnicas:

- Asanas: Posturas para desarrollar fuerza, flexibilidad, resistencia, coordinación, ritmo, equilibrio y tono adecuado.

- Pranayamas: Técnicas de regulación consciente del ritmo respiratorio, para calentar, enfriar, equilibrar y distribuir adecuadamente la energía vital del organismo a través de la inhalación, la exhalación y la retención del aliento.

- Mudras: Técnicas gestuales de recanalización y dinamización de la energía vital hacia puntos específicos del cuerpo.

- Bandhas: Técnicas de contracción en algunas partes del cuerpo para bloquear, concentrar o contener la energía en ciertas zonas del organismo.

- Shatkarmas: Técnicas de purificación y limpieza interna, como limpieza de las fosas nasales, de los ojos, de los senos frontales, de la lengua y de todo el aparato digestivo.

Radja Yoga

Significa 'Yoga Real' y busca interiorizar la conciencia a través de la relajación profunda. Posibilita la percepción de diferentes puntos del cuerpo y de diversas sensaciones, emociones y pensamientos. Aspira a la concentración y a la meditación.

Hatha Yoga

La más extendida y popular de estas dos doctrinas, porque es fácil de asimilar y practicar y se alcanzan pronto los beneficios que aporta. Permite lograr un cuerpo saludable, elástico, armónico y resistente, así como mejorar la concentración, la atención y la memoria. Su desarrollo también permite adquirir una mayor firmeza de carácter, de disciplina y de voluntad, cualidades que combaten los trastornos psicológicos y ensanchan la conciencia.

Ser paciente y constante...

El yoga busca la relajación, pero se requiere tiempo, disciplina y paciencia para conseguir beneficios visibles. Lo mejor es iniciarse en el yoga de la mano de un experto. Así podremos cumplir siempre las normas básicas:

- Realizar los asanas con el estómago vacío y, si es posible, con los intestinos y vejiga también vacíos.

- No practicar asanas inmediatamente después de un esfuerzo físico o de una exposición prolongada al sol.

- Se puede tomar un vaso de agua antes y después de las asanas, pero no se han de efectuar ejercicios violentos ni tomar una ducha fría inmediatamente después.

- Elegir una habitación amplia, bien aireada y luminosa. Si hace frío, utilizar ropa deportiva amplia y de fibra natural y si hace calor, la menor cantidad posible de ropa.

- Al finalizar los asanas, hay que abrigarse.

- Se puede escuchar música relajante pero no es necesario y, a veces, puede resultar contraproducente.