Aerofobia: Pánico al avión

El miedo a volar, el pánico al avión se llama aerofobia y lo sufren aquellas personas que no pueden controlar el miedo a volar. Estos pasajeros no consiguen mantener la situación bajo control y su vida personal y laboral puede verse afectada. Las situaciones se originan por varias razones como pueden ser los retrasos en los vuelos, problemas en el embarque o cancelaciones. Pero otro tipo de situaciones también pueden provocarlo como un ascenso profesional que implique una gran responsabilidad o el tener un hijo.

El miedo a volar se relaciona muy frecuentemente con otras fobias como claustrofobia y agorafobia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los niveles de ansiedad pueden verse aumentados por la presencia de otros factores relacionados con el estrés y desórdenes de la personalidad.

La sensación de ahogo se produce momentos antes de emprender el viaje. En el avión, miles de pies de altura, el miedo a que se produzca un accidente puede provocar reacciones de todo tipo. Hay quienes hablan sin parar con su compañero de asiento; otros, se desahogan con las azafatas, y hay quién llega a desobedecer las normas de aviación civil y se quita el cinturón de seguridad.

Perfil y síntomas

Lo normal es que se trate de personas de nivel intelectual medio-alto, a los que se les dispara la imaginación por cualquier ruido y piden muchas explicaciones. Ocupan cargos de responsabilidad en sus empresas, por lo que están acostumbradas a mandar y a controlar todo tipo de situaciones.

Presenta síntomas como sudor en las manos, tensión muscular, respiración rápida y profunda o aceleración del pulso.

Causas

Las causas por las que un viajero puede sentir miedo o sensaciones desagradables son diversas y variadas:

- La falta de espacio en la aeronave. el espacio para cada pasajero es pequeño. Esto crea una especie de claustrofobia desde el mismo momento en que se sienta. Las pequeñas ventanas aumentan las posibilidades de sufrir pánico.

- La altura a la que vuela el avión crea un clima de inseguridad que puede desencadenar en pánico.

- Volar de noche o sobre el agua. Sucede en vuelos largos y transoceánicos.

- Las turbulencias. Se trata de una de las causas que más temor producen. Cuando el aire sopla fuerte o pasa por una zona tormentosa, el avión se mueve mucho.

- Accidentes o actos terroristas. Los viajeros temen un posible secuestro del avión o atentado. Esto produce miedo e inquietud.

Quiénes no deben volar

Aunque "volar es seguro" es mejor que se abstengan de viajar las personas con problemas específicos. Estos son algunos de ellos:

- Personas que se hayan sometido a una operación quirúrgica reciente; en especial, ocular, de abdomen o pulmonar.

- Con una pierna enyesada.

- Si se ha sufrido un infarto, una angina de pecho o si se tienen trastornos circulatorios.

- Ante una enfermedad pulmonar o insuficiencia respiratoria.

- Personas que han padecido o sufren sinusitis crónica, infecciones del oído medio u otitis.

- Si se tienen congestiones nasales, derivadas de infecciones o alergias respiratorias.

Lo más recomendable es que las personas que sienten cierta aprensión o sufren cuando vuelen consulten su caso con el médico.