La llegada del bebé

La llegada de un bebé se convierte en el centro de atención y de las conversaciones de la pareja, las familias y hasta de los amigos. Es, seguramente, el momento más importante en la vida de la pareja pero no todo es un lecho de rosas.

El bebé es una especie de "intruso" que aparece en la vida de la pareja. Hasta entonces habían sido dos personas que actuaban teniendo en cuenta sólo a la otra parte de la pareja, sus proyectos y objetivos eran en comúin pero para dos. el bebé hace que todo eso cambie, ahora son tres o más, si es que ya hay más hijos. De este tema casi n o se habla, sólo se ve el lado agradable de tener hijos y no de los efectos que esto provoca en la pareja hasta con el hijo más deseado del mundo.

Se puede confundir con falta de cariño o aprecio hacia al bebé pero no es así. la pareja tiene ciertos aspectos que es sólo de dos y que la llegada de lso hijos debe respetar. Ese lado íntimo, personal del querer estar con una persona, de compartir la vida, en lo bueno y en lo malo. asumir nuestro rol de padres nos obliga a no dejar de lado el buen funcionamiento de la pareja porque eso nos permitirá aliarnos, entendernos y así ser mejor padre y madre.

Cuando conocemos la feliz noticia de que seremos padres, comenzamos a planificar todo: el espacio que necesitará, la ropita, su educación, todo; estamos nueve meses haciendo planes que grian alrededor del bebé. Pero muchos olvidan otras cosas como, por ejemplo, nos afectará en nuestras vidas el ser padres. Se reducirán las salidas, muchas, muchas veces tendremos que posponer planes, viajes, vacaciones, ir al cine, los amigos porque nuestras obligaciones de padres no nos lo permitirán. las conversaciones, las confidencias dejarán paso a las necesidades del bebé y seremos unos excelentes padres y malos amantes. tenemos que encontrar el tiempo para compartir con el hombre o la mujer que hemos legido como pareja y padre de nuestros hijos.

El nidito de amor ahora es para tres...

No solo nuestras vidas cambian ante la llegada del bebé, la casa también porque el niño necesitará su espacio y debemos dárselo. Muchas veces la madre deja temporalmente el trabajo, o para siempre en otros casos, aún cuando cuente con ayuda de otra persona. el tiempo es valorado de otra forma y hay que organizarse mejor porque las neceisdades del niño nos obligan a ello. dejamos de ser hombre y mujer para ser, también, padre y madre.

Nuestras aficiones y necesidades pasan a un segundo plano, ahora hablamos del bebé, de sus avances, de lo que nos preocupa, si se ríe, si come, si llora... Cualquier ratito libre queremos compartirlo con él. Esto puede afectar a nuestra relación y debemos aprender a manejar el tiempo.

El rol de madre y el rol de padre

No sólo la vida cotidiana y los diálogos de pareja se alteran. Tal vez lo que más afectado se vea sea la relación íntima de la pareja que es imprescindible para que puedan funcionar como tal. Al margen de ser buenos padres, nos debemos el intento de vivir, de ser felices en nuestra vida de pareja. Hay tiempo para todo. Incluso con hijos, tenemos muy cerca a una persona a la que hemos de conquistar cada día, a la que tenemos que demostrar que merece la pena el proyecto en que nos hemos embarcado juntos.

Los cambios en nuestra vida favorecen al niño ya que los hemos realizado en función de él. las vacaciones son pensadas teniendo en cuenta sus necesidades, los cuidados que requiere; dejamos de lado el ir a lugares que antes nos gustaban, compartimos más el tiempo y las fiestas familiares con parientes y amigos; aprendemos a compartir nuestro amor de padres con el amor de sus abuelos, ya nos importan menos el perdernos un estreno en el cine o una comida porque pensamos que el bebé lo es todo y preferimos ver sus fotos, los videos con sus morisquetas.

Por su parte, la mujer experimenta cambios físicos y psicológicos que le pueden causar ansiedad. Al unirse a ellos el cansancio y la obsesión de hacerlo todo bien y de ser una excelente madre, a pesar de que nadie le haya enseñado a serlo, puede surgir en ella una auténtica crisis emocional que el hombre debe detectar y ayudar a superar. Ahora bien, algunos varones viven una situación delicada. Quedan desplazados a un segundo plano, al ser el bebé y la madre quienes monopolizan el centro de atención. Incluso dentro del nuevo núcleo familiar pasa a ser espectador de los mimos, cuidados y dedicación que normalmente la madre dirige al bebé y de los que hasta entonces él era destinatario exclusivo. También el hombre arrastra un cansancio adicional, pero sin que nadie se lo reconozca. La vida se le ha modificado y precisa de una reubicación.

Los celos encubiertos y no asumidos hacen que el hombre no se encuentre a gusto y canalice a veces esa sensación de abandono estableciendo una relación distante, malhumorada, centrándose en su trabajo o en sus amigos. Con lo que la situación termina complicándose mucho y no es fácil solucionar el problema: si bien el hombre ha de plantearse que debe compartir las tareas domésticas no siempre podrá hacerlo de manera que resulte satisfactoria para la mujer. Y al revés pasa igual.

La nueva vida en pareja

Así como planeamos la llegada del bebé, debemos hacerlo, también, con la nueva situación con la que nos enfrentamos para que ambos padres podamos disfrutar de la crianza del niño, de su educación, de lo bueno y lo malo que vaya a ocurrir sin que noa sintamos que es un intruso que ha venido a inmiscuirse en la pareja. El secreto está en que cuidemos de la pareja porque el bebé es fruto de ella y no ha venido para destruirla sino para fortalecerla. Los hijos no forman parte de la pareja, tienen una vida propia al margen de esta.

Si bien en los primeros meses de vida, el bebé require muchas atenciones, debemos darnos un espacio para nosotros, para que además de cumplir con nuestro papel de padres podamos cumplir con el papel de hombre y mujer. Para eso debemos tener claro que somos una pareja que está formando una familia. Cada uno debe comprender y atender al otro, ser un buen compañero porque sin amor y sin afecto es imposible ser buenos padres. Esto significa que, además de hacer felices a nuestros hijos, debemos hacer feliz al hombre o mujer que nos acompaña en la vida.

Tiempo y espacio para la pareja

- El bebé reclama muchas atenciones y casi todo gira en torno a él pero reservemos un tiempo y unas energías para compartir con nuestra pareja.

- Aprovechemos algún momento del día, al final de la jornada, para preguntarnos cómo nos sentimos, qué hemos hecho, contarnos las cosas del día a día, las preocupaciones, etcétera.

- Las tareas y responsabilidades que implica un hijo deben ser soportadas por las dos partes. desde lo más pequeño hasta lo más importante es tarea de dos y así se hace más llevadero, evitando generar conflictos o desequilibrio.

- Los padres deben tener un criterio común en asuntos como la crianza de su hijo y la educación.

- El niño es de los dos miembros de la pareja. No es "tu hijo" o "mi hijjo" sino "nuestro hijo". Esto debe respetarse para no provocar discusiones ni conflictos posteriores.

- Reservemos un momento para la initmidad de la pareja. Luego del parto son muy importantes los besos y las caricias. Tras la cuarentena, debemos recuperar la vida sexual normal.

- Éste es el mejor momento para prodigarnos amor y cariño mutuamente. Somos padres y nos lanzamos a la aventura de criar un hijo que, si la pareja está fortalecida, será la tarea más gratificante de nuestras vidas.