Síndrome de Wendy

El síndrome de Wendy es un trastorno que se fundamenta en la necesidad de satisfacer al prójimo. Miedo al abandono, al rechazo y un constante deseo de complacer a todos pero, en especial, a la pareja. Es una conducta compleja que no presenta ninguna patología a simple vista y está muy relacionada con el Síndrome de Peter Pan, que se refiere a todos aquellos hombres y mujeres que no quieren crecer.

Wendy, ¿quién es?

Wendy es aquella persona que se encuentra detrás de un Peter Pan, siempre tiene que haber una persona, hombre o mujer, que se encargue de hacer todo aquello que no hace él. Peter Pan no existe si no hay una Wendy.

El síndrome de Wendy es el conjunto de conductas que realiza una persona por miedo al rechazo, por necesidad de sentirse aceptado y respaldado, y por temor a que nadie le quiera, por una necesidad imperiosa de seguridad. Estas conductas las podemos encontrar dentro del núcleo familiar, en los padres o madres sobreprotectores, y en las relaciones interpersonales, con personas muy cercanas. La madre que está excesivamente pendiente de sus hijos, le hace los deberers, lo despeirta todas las mañanas para ir a clase, o la esposa que hace todas las tareas en la casa y asume un rol de esposa-esposo perdonando o justificando en todo a su marido. Estamos ante una Wendy.

Las conductas más significativas de este síndrome son:

- Sentirse imprescindible.
- Considerar que el amor es sacrificio y resignación.
- Buscar por todos los medios que el otro no se enoje.
- Intentar continuamente hacer feliz a la pareja.
- Insistir en hacer las cosas por la otra persona.
- Pedir perdón por todo.
- Necesidad imperiosa de cuidar del prójimo.
- Convertirse en un progenitor o progenitora en la pareja.

En algún determinado momento de la vida todas las personas pueden actuar de esta forma, es por eso que, para hablar de síndrome de Wendy, todas estas acciones deben tener como base el miedo al abandono y ser constantes en el tiempo.

Origen

Este síndrome puede afectar tanto a hombres como a mujeres, si bien es más frecuente entre estas últimas. Es que el síndrome de Wendy depende de un conjunto de variables, como la educación recibida, la personalidad y las circunstancias que rodean a la persona. Pero, ninguna de estas variables por separado sería la responsable de su aparición.

No es fácil detectar este problema. Los afectados dicen que no están felices con su vida y sienten una insatisfacción total en sus relaciones de pareja. Una sensación que también afecta a madres que ven que sus hijos no quieren crecer y evitan tomar responsabilidades acordes con su edad. Es por eso que este síndrome de Wendy se relaciona con el de Peter Pan, porque es frecuente que madres Wendy generen hijos Peter.

No existe una edad definida en la que pueda aparecer, aunque es en los últimos años de la adolescencia cuando se pueden observar los primeros signos que delatan que la persona pueda sufrir este síndrome en algún momento.

Maneras de superarlo

Muchas veces son los mismos afectados quienes recurren al especialista porque no saben lo que les pasa y se sienten mal. Para quienes sufren este trastorno su forma de actuar es una necesidad y no consideran que lo estén haciendo mal, sino que cubren unas necesidades de afecto, pertenencia y seguridad.

La superación depende de la capacidad de quien lo sufre y de reconocer que sus conductas son equivocadas. Se trata de:

- Establecer relaciones equitativas con las personas.
- Aumentar la autoestima.
- Aprender a decir "no".
- Madurar, pensar que cada uno es responsable de su vida.
- No asumir los deberes y responsabilidades ajenas.
- Ser consciente de que los cambios de hábitos son lentos.

Estas pautas sirven como prevención y superación. La conducta Wendy está basada en el miedo al rechazo personal, en el complejo de inferioridad y el impulso por agradar a todos. Es por eso que, si se enseña a la personas a desarrollar una sana autoestima, a aprehender unas adecuadas habilidades sociales que hagan de las relaciones sociales un foco de satisfacción y gratificación, las personas estarán más preparadas para evitar el sufrimiento que supone este síndrome.