Cómo elegir bien nuestros zapatos

Dolores en los dedos, juanetes, afecciones en las rodillas, cayos, solo algunos de los males pédicos por elegir mal el calzado. Te ayudamos a que conozcas qué debes hacer y saber antes de comprarte calzado.

Los pies nos transportan de un lado a otro, todos los días todo el tiempo; muchas veces con zapatos de taco alto, muy ajustados o estrechos. su función es brindarnos el apoyo para todo nuestro organismo, para movernos, y realizar diferentes acciones como bailar, saltar, mantenernos en equilibrio. pero, extrañamente, es la prate de nuestro cuerpo que menos cuidamos cuando deberíamos mimarlos y cuidarlos mucho. elegir el zapato adecuado es el principio.

El pie del niño

Al nacer el pie todavía no está totalmente desarrollado, es decir, el arco todavía no se puede percibir claramente. Cuando el niño se mantiene ya erguido es que los arcos se forman notablemente como consecuencia del esfuerzo por mantener el peso y caminar. En los primeros años de vida el pie está en plena formación, es muy flexible por lo que cualquier tensión anormal puede causarle mucho daño, especialmente si se le pone un calzado inadecuado.

El pie del adulto

Se podría definir como una bóveda repartida en tres arcos. Aunque el peso del cuerpo se distribuye entre la parte delantera del pie y el talón, en posición vertical la carga principal la soporta el talón y equivale a más de la mitad del peso del cuerpo. Lo que supone que cuando el peso se concentra en medio centímetro cuadrado de taco de aguja, éste "pinche" el suelo. A medida que elevamos el talón mediante el uso de tacos, la distribución del peso cambia y cuanto más alto es el taco, más se carga la zona delantera del pie. Con tacos próximos a los 10 cm prácticamente casi todo el peso del cuerpo se ejerce sobre los dedos del pie.

Tipos de pie

Cuando vamos a comprarnos zapatos debemos recordar que hay tres tipos de pie y cada uno de ellos responde de distinta manera ante el calzado.

- Pie griego: Lo podemos ver en las estatuas de la época clásica. Se caracteriza porque el segundo dedo es el más largo después del dedo gordo, y el tercero prácticamente mide lo mismo, y el cuarto y el quinto dedos son más pequeños. En este tipo de pie las cargas se distribuyen mejor sobre la parte delantera del pie.

- Pie polinesio o cuadrado: Los dedos son casi todos iguales y están a la misma altura.

- Pie egipcio: El dedo gordo es el más largo y los otros le siguen por tamaño y orden decrecientes. Es el tipo de pie más expuesto, ya que se sobrecarga más con el calzado y predispone a juanetes y a la artrosis metatarsofalángicas. Nada de taco y puntas afiladas.

Tacos y puntas muy puntiagudas

En el caso de los tacos, la elevación del talón provoca no sólo una deformidad de la bóveda plantar, sino que además produce un acortamiento de los músculos gemelos de las pantorrillas y sobrecarga de los huesos de los dedos de los pies o cabezas metatarsianas. Así, los dedos se aplastan contra la punta del zapato y se deforman en forma de garra. Prácticamente todo el peso del cuerpo se descarga sobre las cabezas metatarsianas y el pie pierde estabilidad.

En el caso delas puntas muy puntiagudas, los dedos quedan aprisionados y se desequilibran. El dedo gordo sale hacia fuera, y los dedos cuarto y quinto se tuercen hacia dentro. Si bien todos los dedos se deforman, el que más graves consecuencias sufre es el gordo: Se luxa hacia fuera, se desplazan los tendones y en la cabeza del metatarsiano aparece el juanete. El dedo gordo deformado, rechaza los dedos medios, que se deforman, y el quinto dedo o pequeño sufre una deformación inversa. Estas deformidades y desequilibrios son inicialmente pasajeros, pero con el uso prolongado de calzado inadecuado se hacen permanentes.

Consecuencias de usar el calzado inadecuado

La combinación de taco alto y calzado puntiagudo es una agresión a los pies y a las extremidades inferiores que puede provocar variadas patologías, muy molestas y dolorosas. Algunas de ellas son:

- Juanetes.

- Metatarsalgias o dolores en la planta del pie y en el antepie.

- Deformidades de los dedos: Dedos en garra y en martillo.

- Callosidades en los dedos originados por el roce y la presión; o entre los dedos, conocidos como ojo de gallo.

- Sesamoiditis: Inflamación de los huesos sesamoideos, pequeños huesecillos redondos situados debajo de la cabeza del primer metatarsiano.

- Inflamaciones del tendón de Aquiles por roce y por acortamiento del tendón, dolores en los gemelos, e incluso dolores en rodillas provocados por la sobrecarga a la que se ven sometidas.

- La circulación se deteriora, el bombeo de sangre no es adecuado y aparece hinchazón de pies, edemas y pequeñas varículas.

Los diabéticos con problemas circulatorios deben extremar el cuidado de los pies, y las personas con arteriosclerosis de las extremidades inferiores y problemas de riego sanguíneo.

Por último, no debemos olvidar que el mejor momento del día para comprarse calzado es el atardecer, ya que tras una larga jornada es posible que nuestros pies estén hinchados y podremos comprar calzado que no nos apriete. Hay que probarse ambos zapatos porque lo habitual es que un pie sea más grande que el otro.